domingo, 30 de mayo de 2010

Domingo de Pentecostes


EL DOMINGO DE PENTECOSTÉS


“Bienaventurados los que tiene hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados.” Mateo 5: 6 (BJL)



El pasado domingo 23 de mayo de 2010, la Iglesia Cristiana conmemoro el Domingo de Pentecostés, donde según dicta la tradición cristiana el Espíritu de Dios descendió sobre los que estaban reunidos en el Aposento Alto y fueron llenos del Espíritu Santo y hablaron a los presentes en sus lenguas natales. Para celebrar que ya tenemos el Espíritu dentro de nosotros el Ministerio de Vida Abundante decidió hacer algo diferente ese domingo. Capitaneados por la Hna. Caridad Torres nos reunimos a las 7:00 AM para preparar un almuerzo como para cincuenta (50) personas.  Se unieron a Caridad en la cocina la Hna. Awilda Jiménez y su inseparable Carlos quien cuidaba de Karla para que Awilda pudiera llevar a cabo la labor que Dios había puesto en su corazón. Ya cerca de las 9:30 AM las muchachas tenían la comida lista y les puedo asegurar que por los olores todos los que estábamos en la cocina sabíamos que estaba delicioso. Ya a esa hora se habían unido al grupo el Hno. Enrique Rosa y la Hna. Millie Siaca quienes realizarían el primer viaje para alimentar a los que tienen “hambre y sed” en nuestro pueblo. Millie y Enrique partieron con destino al Centro de Metadona del Centro Médico de San Juan con 24 almuerzos y cerca de 30 botellas de agua cerca de las 10:00 AM y ya a las 10:30 estaban de vuelta en nuestro pequeño centro de mando, contando con mucha alegría la experiencia de haber alimentado a 24 seres humanos olvidados por la sociedad puertorriqueña en el día domingo. Si olvidados los domingos porque de lunes a sábado muchas organizaciones sin fines de lucro e iglesias se acuerdan de ellos, pero según me han informado ellos mismos los domingos nadie se preocupa por ellos. Al regresar Millie y Enrique nos ayudaron a cargar el segundo vehículo que repartiría alimentos a los más necesitados; en esta ocasión el turno les toco a Alexander y Maria quienes visitan y comparten con nuestra congregación recientemente. En esta ocasión los acompañe para enseñarles la famosa placita de la Parada 15 en Santurce, donde deambulan diariamente cerca de 40 seres humanos enajenados de la vida por alguna razón desconocida para nosotros, pero recordados por nuestro Señor Jesucristo cuando dijo: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos”. Al llegar a la placita ya los muchachos como suelo decirles me esperaban, ya que yo les había prometido llevarles comida ese día. Me corazón se alegro cuando me dijeron usted es el “mister” que nos trae comida los domingos, el de la Iglesia me decían. Mas me alegre cuando me dijeron hagamos una oración, demos gracias por el alimento y quienes lo confeccionaron; y ya cuando me aprestaba a dirigirlos en oración uno de ellos me dijo: “Déjemelo a mi yo la hago, muchachos en reverencia que ahora vamos para arriba”. Ya a las 11:15 estábamos todos dando gracias a Dios entre los hermanos de nuestra Iglesia sin que quizás muchos supieran que en este día habíamos acercado 64 almas al Reino de los Cielos, dejándoles saber que en algún sitio del área metropolitana de San Juan hay un grupo que no los olvida en el día domingo.

“Bienaventurados los que trabajan por la PAZ, porque ellos serán llamados hijos de DIOS”.

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