lunes, 3 de diciembre de 2012

Primer Lunes de Adviento



¿Qué es conocer a Dios, y con qué propósito procuramos el conocimiento de Él?

Lecturas para el día: Salmos 122; Isaías 1:10-20; 1Tesalonicenses 1:1-10; Lucas 20:1-8.

Yo llamo devoción a los beneficios que promueve el conocimiento de la unión de la obediencia con el amor de Dios. Porque hasta que los hombres reconozcan que le deben todo a Dios, que ellos se nutren de su cuidado paternal, que Él es el Autor de todo su bienestar, que no hay que buscar nada más allá de Él, que nunca cederá su voluntad de servicio.  Nunca se darán realmente y sinceramente a Él, a menos que construyan su felicidad completamente en Él.

No se le puede observar claramente a menos que usted reconozca que Él es la fuente y origen de todo bien.  También se plantearía el deseo de aferrarse a Él y creer en Él, a no ser por el hecho de que la depravación del hombre seduce a su mente alejándole de la búsqueda de Él.

La mente piadosa no sueña para sí mismo cualquier dios que le plazca, sino que solo considera el único Dios verdadero.  Por lo tanto reconoce a Dios porque sabe que Él gobierna todas las cosas, y confía en que Él es su guiador y protector, por tanto, se da por completo a confiar en Él....  Además, esta mente se abstiene de pecar, no solo por el temor al castigo, sino porque ama y venera a Dios como Padre y le adora como Señor. Incluso si no existiera el infierno, todavía se atemorizaría de solo ofenderle a Él.

Aquí, en efecto es la religión pura y verdadera: la fe unida con un serio temor de Dios, que este temor también abarca la disposición a la reverencia  y lleva consigo la adoración legítima como se determina en la ley.

Por lo tanto, solamente es la adoración a Dios lo que hace a los hombres superiores a los necios, y por esto solo aspiran a la inmortalidad. (Institutos de Juan Calvino 1.2.1, 2)

Oración:

Ayúdanos a los que estamos aquí y en toda la tierra, a mantenernos en completa paz y tranquilidad, servirte con toda devoción, virtud, y entrega; ha experimentar Tu protección ante el miedo a nuestros enemigos, y darte alabanzas todo los días de nuestra vida, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. Amen.

Traducción de las Devociones de Adviento “Preparándonos para la llegada de Jesucristo” de los escritos de Juan Calvino, compilados y editados por Edwin Gray Hurley en el volumen 15 (4) de  Theology Matters

domingo, 2 de diciembre de 2012

Primer Domingo de Adviento



¿Cómo se conectan y relacionan entre sí el conocimiento de Dios y el de nosotros mismos?

Lecturas para la ocasión: Salmos 24:1-10; Isaías 1:1-9; 2Pedro 3:1-10; Mateo 25:1-13

Casi toda la sabiduría que poseemos, es decir, el buen juicio y la sabiduría verdadera, consta de dos partes: el conocimiento de Dios y de nosotros mismos. Aun cuando este se conecta por muchas proposiciones, es difícil discernir cual precede a cual.  En primer lugar, nadie puede mirar sobre sí mismo sin girar inmediatamente sus pensamientos a la contemplación de Dios, en quien "vivimos y
nos movemos" (Hechos 17:28).  Con toda claridad, los dones poderosos con los que hemos sido dotados apenas proceden de nosotros mismos; de hecho, nuestro propio ser no es nada sin el sostén de Dios. Al punto que estos beneficios derramados sobre nosotros son como el rocío del cielo que alimenta los riachuelos en la primavera. De hecho, nuestra miseria nos revela la infinidad de los beneficios que yacen en Dios.  La ruina miserable, en que la rebelión del primer hombre nos lanzó, nos obliga a mirar hacia arriba. Así, no sólo buscaremos allí lo que nos falta, por el ayuno y hambre, lo haremos porque siendo sacudidos por el desasosiego, vamos a aprender la humildad.

Por lo que la humanidad en todo el mundo no permanece a gusto con lo que es, ¿qué hombre se queda como está para siempre, sin querer conocer sus propios dones, o bien mantenerse ignorante o inconsciente de su propia miseria?  Por consiguiente, el conocimiento de nosotros mismos no sólo despierta la búsqueda de Dios, sino que, por así decirlo, nos lleva de la mano para encontrarlo.

Sin embargo, el conocimiento de Dios y de nosotros mismos pueden estar conectados entre sí, el fin correcto de la enseñanza requiere que discutamos primero lo primero, a continuación, procedamos a tratar el último. (Institución de la Religión Cristiana de Juan Calvino 1.1.1, 3)

ORACIÓN:

Que el Señor Dios y Padre este presente con en nosotros por su Espíritu Santo y así nos gobierne y guie para que todo lo que hacemos, decimos o pensamos sea en su honor y gloria, en el nombre de Su Hijo, Jesucristo, nuestro Señor. Amen.

Traducción de las Devociones de Adviento “Preparándonos para la llegada de Jesucristo” de los escritos de Juan Calvino compilados y editados por Edwin Gray Hurley en el volumen 15 (4) de  Theology Matters

martes, 6 de diciembre de 2011

Devoción de Adviento para el 6 de diciembre

Léase el Salmos 146 y Mateo 22:34-36

Durante esos tiempos en la vida cuando caminamos por “el valle” de las tormentas más oscuras o los océanos más profundos, la comunidad de fe nos circunda con sus armaduras y cuida de nosotros.  Esto me sucedió recientemente mi nieto, Jacob, paso nueve días en el hospital.  Cuando Jacob estuvo mejor  retorne al trabajo.  El Salmos que se leyó ese día en la capilla fue el Salmos 146: “Afortunado el que recibe ayuda del Dios de Jacob”.  Mis amigos, que habían estado orando durante su enfermedad, se alegraron de la feliz coincidencia y declararon el Salmos 146 como el Salmos de Jacob.
Nuestro Dios es el Dios de la compasión que “levanta los que son doblegados”.  Porque seguimos a este Dios, nosotros, también, somos llamados a ser personas de compasión.  No solamente necesitamos ayuda nosotros mismos; sino que nosotros también somos llamados a ayudar en el nombre de Dios.

Durante este tiempo en que damos y recibimos regalos, recordémonos de incluir entre nuestros regalos el dar a otros el regalo de la compasión.
ORACIÓN

Que el regalo de Jesucristo el niño que nació en Belén, nos recuerde que debemos amar a otros de formas inesperadas y compasivas.  Amén.
Debby Vial, Asociado de los Cuerpos de Pacificadores, Programa Presbiteriano de Paz IP(EUA), Louisville, Kentucky

lunes, 5 de diciembre de 2011

Devoción de Adviento para el 5 de diciembre

Léase Mateos 22:23-33

Cuando niño aprendiendo de los personajes bíblicos en la escuela bíblica dominical, fui enseñado que “los saduceos no creían en la resurrección, por lo que estaban insolentes”.  Esto quizás había sido un buen  instrumento de prestigio, pero no era correcto.  ¡Los saduceos parecen algo malvados cuando tratan de enredar a Jesús con su teología-de hecho, mientras tratan de hacerlo caer en su trampa parecen absolutamente alegres!  Cuán impresionante es el joven e inculto  Jesús, quien se para ante las elites religiosas de su época diciendo plenamente, “están equivocados”.
Lo habían interpretado todo erróneamente: las Escrituras; su conocimiento de Dios; y sus prioridades. Jesús desecha  el concepto de las relaciones sociales en el cielo y les recuerda que Dios no es Dios de los  muertos, sino de los vivos.  ¿Pero para ilustrar el punto, por qué Jesús se referiría a los antepasados si todos habían muerto hacia largo tiempo?

Este Dios de los vivos,  nos dice Jesús, obra a través nuestro en este mundo-no sólo durante nuestras vidas, pero también a través de las generaciones.  Dietrich Bonhoeffer, en su libro Ética (escrito mientras estaba en la prisión por resistir el régimen de Hitler), escribió que todas nuestras decisiones morales tienen que ser basadas en nuestra alianza con las generaciones futuras.  ¡Hoy nosotros enfrentamos muchos desafíos: asuntos ambientales; la pobreza; recursos públicos limitados para la educación, vivienda, seguridad pública, y asistencia médica.  Dios nos llama a comprometernos con estas luchas de la vida hoy y especialmente a las generaciones futuras.
ORACIÓN

 ¡Dios vivo, te agradecemos porque Tú eres el Dios de vida!  Ayúdenos a expandir nuestra visión como pacificadores para copiar  el significando y la fuerza de nuestros antepasados y trabajar por la justicia que traspasa las generaciones.  Amén.
Rev. Dr. Katie Day, Profesora del Seminario Teológico Luterano de Filadelfia, Filadelfia, Pensilvani

domingo, 4 de diciembre de 2011

Devoción de Adviento del 4 de diciembre

Léase Lucas 1:57-66 y Amos 6:1-14

En muchas ocasiones la gran misericordia de Dios nos parece diminuta al principio.  Aquí está a Juan, un bebé dando gritos.  Dentro de treinta años será un hombre cuya voz desafiara un imperio, cuya manera de mantener la paz suprime violentamente cualquier oposición. Sus palabras todavía desafían imperios, si somos capaces de oírlas.  Manténgase leyendo si tiene alguna duda acerca de esto, con su discurso de un Espíritu de fuego que barrerá la paja muy lejos y bautizará  a los valientes a una nueva vida.
En una era donde las asambleas de personas ponen nerviosas a las autoridades, Juan atrae un flujo constante de observadores al rio Jordán.  Entonces, los envía a casa cambiados, esperando a un Salvador, pero también viendo el mundo alrededor de ellos de forma distinta.  Si tiene dos abrigos, regala uno.  Él dice, no pases tu tiempo acumulando cosas materiales. Si tienes poder, no abuse de el.

Como el escritor del evangelio de Lucas nos promete, la pequeña dádiva de ser madre de un bebe  a una mujer desilusionada, se convierte en una gran bendición para un pueblo.  Además, el tiempo no puede reducir al silencio su voz.  Entonces alégrese hoy.  Alégrese con Elizabeth, esta anciana que es nueva madre y con sus vecinos que comparten en su alegría.  Y entonces, espere.  Espere y vea lo que Juan tiene que decirnos a nosotros, aquí y ahora.
ORACIÓN

Dios Amable, Tus misericordias se nos ofrecen alrededor nuestro tanto en la luz de cada mañana como en la calma de la noche.  En esta Época de Adviento, abre nuestros ojos y labios, purifica nuestros corazones y nuestros espíritus, y alista nuestros cuerpos y oídos.  Que nuestra  espera esté vigilante de Tu presencia purificadora en el mundo. Amén.

Valéry Nodum, Asociada Asuntos Internacionales del Programa de Hambre de la Iglesia Presbiteriana, Louisville, Kentucky

Devoción de Adviento del 3 de diciembre

Léase Salmos 90:3-6

¡Ah, cuán pequeño somos ante los ojos de Dios!  Mil años son como un “ver” -una tercera parte de la noche.  Crecemos y marchitamos como la hierba en un día.  Dios nos barre como pelusa suelta.  A lo sumo la vida es corta y entonces morimos.
¿Pero entre nuestro principio y final, cómo vivimos?  Unos años después de la muerte de mi abuela se me presento en un sueño.  Estaba sentada en un sofá gris, mucho más joven y elegante de cuando la conocí.  Me dije “¡Abuela, tu estas muerta!”.  “Crucé”, simplemente me contestó.  Su cara brillaba.

Entonces mi abuela se inclinó hacia delante para decirme un secreto.  “Sólo se feliz.”   Me desperté sorprendido.  
Pero el Salmista admitiría, preguntando a este mismo Dios eterno “enseñarnos a contar nuestros días para que podemos alcanzar un corazón de sabiduría.”  Y sí, se feliz.  Despiértese en las mañanas dichoso y alegre.

Tenga presente en su vida lo que usted hace consigo.  Esto es lo que Emily Webb en el juego “our town” le trata de decir su familia después de su muerte, cuando vuelve en su duodécimo cumpleaños.  Ellos corren por las conformidades de la vida, aún en un día bueno.  “¿Ellos no entienden?”, le susurra ella  a un amigo fantasmal.  “No, querida, ellos no entienden.”
Nacemos solamente una vez.  Tenemos el regalo de la Gracia de Dios.  Valore sus días de vida.

ORACIÓN
Enséñanos  cada día a enumerar nuestros días, para  que podamos lograr un corazón sabio.  Amén.

Rev. Dr. Kathryn Poethig, Profesor Asociado, Global Studies, CSU Monterey Bay, y miembro del Comité de Discernimiento de Gestión de Paz, IP(EUA), Seaside, California

Devoción de Adviento del 2 de diciembre

Léase Mateo 22:1-14

“Porque muchos son invitados pero pocos son elegidos”.
El publicar una invitación abierta y entonces criticar  a alguien por aparecer vestido inadecuadamente puede parecer grosero y en el peor de los casos totalmente cruel.  Al confrontar a los fariseos con la parábola del banquete de boda, Jesús nos desafía a todos nosotros a evitar sentir la certeza de que estamos entre los “elegidos”.

La escena era parecida a las de la semana de iniciación en los campus colegiales, cuando las fraternidades y las sororidades utilizan eventos públicos para proporcionar a sus miembros la  oportunidad de evaluar y criticar a potenciales candidatos de entre los estudiantes de primer año. Muchos procuran ser del selecto grupo de creídos dignos para admisión a las más exclusivas casas capitulares de las fraternidades y sororidades.  Pocos son seleccionados, a menudo basados en los estándares más superficiales de apariencia física o estatus privilegiado.
¿Más quién es, después de todo, sinceramente digno de ser escogido cuándo la invitación de Dios está disponible para todos?  Afortunadamente para nosotros, Dios ve a través de los atuendos superficiales en que otros se enfocan.  Dios revisa los corazones para ver quiénes somos, y no lo que nos parecemos ser o lo que poseemos.

Sólo Dios ve el mérito verdadero de las personas reunidas en la casa de Dios, y nosotros vivimos en la esperanza que nuestro amable Anfitrión nos juzgue dignos de estar allí.
ORACIÓN

 Oh Dios, nuestras vidas tienen el honor de haber sido favorecidos con Tú invitación a estar en Tú presencia.  Permite que nuestros corazones sean vestidos con la pureza necesaria para que podamos estar contigo por la eternidad. Amén.
Anc. Tony de la Rosa, Presbítero Ejecutivo Interino, Presbiterio de la Ciudad de Nueva York, Nueva york, Nueva York

jueves, 1 de diciembre de 2011

Devoción de Adviento del 1 de diciembre

Léase  2 de Pedro 3:11-18

“Pero, de acuerdo con su promesa, nosotros esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde la justicia está en casa”.
Habiendo servido durante cinco años como misionero del Proyecto “RECONCILE”, una organización en pro de la paz en Sudán del sur, sé que las personas envueltas como pacificadores toman muy seriamente estas palabras del apóstol Pedro.  Enfrentando la “fealdad” de la vida, como son los conflictos étnicos, la violencia doméstica, la usurpación de las tierras de campesinos indígenas, ellos esperan de todo corazón por el día en el que el “león descansara junto con el cordero”.

Mis colegas africanos en RECONCILE no desean simplemente el que Jesús venga y cambie todo para bien – como seguramente Él lo hará.  Ellos escogieron enfrentar, antes que evitar, la fealdad. Ellos creen firmemente que el nacimiento de Cristo ha anunciado el Reino que es “aquí, pero no todavía”. A causa del prorrumpir del Espíritu Santo en Pentecostés, ellos confían que el Espíritu de Dios los ha facultado con la fuerza, la sabiduría y la gracia para trabajar valientemente en asuntos de reconciliación, los derechos humanos y la rehabilitación psicosocial.  El personal de la misión, los Reverendos Nancy y Shelvis Smith-Mather, juntos con los colegas de RECONCILE, procuran compartir la esperanza que impregna el Niño Jesús  en un lugar, añorando la paz desesperadamente.
ORACION

Dios Amable, permanece con el personal de RECONCILE y los Reverendos Smith-Mather, facúltalos con Tu Espíritu Santo mientras trabajan por la paz y la justicia en el nuevo país de la República de Sudán del Sur.  Amén.
Rev. Debbie Braakmsa, Coordinador del Área de África de la IP, Louisville, Kentucky

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Devoción de Adviento del 30 de noviembre

Léase 2 de Pedro 3:1-10

El apóstol Pedro advirtió a sus lectores que en los últimos días habrían ciertos señales a las cuales deberían de estar pendientes, y que una de éstas sería la gente que se burlaría de las enseñanzas de la iglesia y que solo pensaran en sus malos deseos.  Pedro nos dice que ellos solo seguirán “sus malos deseos,” rechazando la doctrina de la segunda venida del Señor, y olvidándose que Dios enjuició una vez el mundo con el diluvio y lo hará otra vez con fuego (vv. 3 - 7).
Esas personas son falsos predicadores, como nos explica Pedro en el segundo capítulo de su epístola.  Ellos “introducirán herejías destructivas, negando aún la Soberanía del Señor” que los creó (2:1).  En estos versos Pedro nos advierte: Tenga cuidado, no vaya ser que caiga en el engaño.

Al dar a sus lectores una advertencia enfática acerca de los falsos predicadores y el juicio venidero, Pedro entonces contesta la pregunta que estos habían levantado: ¿Por qué Jesús tarda tanto tiempo en regresar a sus seguidores?  Su respuesta es, primeramente Dios percibe el tiempo de forma diferente a como nosotros lo hacemos: “Con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día” (2:9); y segundo, que Jesús se ha demorado en regresar porque nos ama tanto que quiere darnos todo el tiempo que necesitemos para el arrepentimiento.
ORACION

Que el Señor, nuestro Salvador mantenga nuestros corazones fieles a la palabra de Dios para que estemos con Él hasta el día de la segunda venida de Jesucristo.  Amén.
Rev. Lien Nguyen, Pastor de la Iglesia Presbiteriana Unida de Vietnam, Ciudad de Ho Chi Minh, Vietnam (Pacificador Internacional en el 2009)

martes, 29 de noviembre de 2011

Devoción de Adviento del 29 de noviembre de 2011


Léase Mateo 21:12-17

Pensamos en el Adviento como un tiempo de preparación para celebrar nuevamente el nacimiento de Jesús.  En la lectura de hoy, nosotros encontramos no aun bebé sino a un Jesús adulto.  Jesús entró al templo y vio a mercaderes vendiendo  animales a los peregrinos para los sacrificios obligatorios de la época.  Ellos cambiaban las monedas romanas por dinero judío para que el impuesto del templo pudiera ser pagado apropiadamente.  Jesús interrumpió la escena, volcando mesas y sillas.
Esta excitante historia parece más apropiada para finales de la vida de Jesús que para sus comienzos.  Pero aquí la tenemos.  Nos preguntamos: ¿Se opuso Jesús a toda la actividad comercial en el templo? ¿O sólo a la explotación de las personas por los que controlaban los rituales de pureza y el acceso a Dios? En cualquier caso, o en ambos casos, sus acciones invitan a las personas a cambiar, empezar nuevamente.

El colocar esta historia aquí, en el Adviento, nos invita también a comenzar otra vez.  Comenzar nuevamente en nuestros corazones, en nuestras relaciones con Dios, en nuestras relaciones con ésos a quienes nosotros amamos y en nuestras relaciones con ésos a quienes no conocemos.  Empiece otra vez a vivir una vida de andar humildemente con Dios, buscando la paz, haciendo la justicia, y amándonos los  unos a los otros.  Empiece otra vez con confianza porque sabemos quién estaba al principio... quien nos aguarda al final... y que quien nos sostiene mientras tanto.
Oración

Dios de todas las épocas, has que esta Época de Adviento sea un tiempo de renovación y nuevos comienzos en nuestras vidas de discipulado fiel siguiendo a Jesús, cuyo nacimiento nosotros celebramos.  En su nombre nosotros oramos.  Amén.
Rev. W. Mark Koening, Director del Ministerio de las Naciones Unidas de la Iglesia Presbiteriana, Nueva York, NY

lunes, 28 de noviembre de 2011

Devoción de Adviento de 28 de noviembre de 2011

Léase 2 de Pedro 1:1-11
 

Anoche, le ofrecí a un deambulante mi barra de granola.  Algunos pueden asumir que he triunfado “agregando bondad a mí fe”.  Los cristianos a menudo asocian la bondad con actos de caridad, especialmente en esta Época de Adviento.  Es importante que nos preguntemos el porqué de este vínculo.  Jesús nos enseñó que debemos añadir a nuestra piedad, “cariño mutuo; y al cariño mutuo, el amor”.
Tengo a un hermano a quien adoro, y si él fuera deambulante yo haría mucho más que compartir un bocado.  Lo ayudaría a buscar un hogar donde vivir, abogaría por ayudarlo a capacitarse para un trabajo, o a recibir un tratamiento, o lo que haga falta para conseguir sacarlo de las calles.

En este ambiente económico donde mi hermano no puede conseguir un trabajo, la posibilidad de él llegue a convertirse en un deambulante nunca ha sido más real.  Él no está solo.  La Buro del Censo de los Estados Unidos de América informó recientemente que 43.6 millones de personas viven bajo el nivel de pobreza; esto es uno de cada siete norteamericanos.  Aún en estas circunstancias horribles, nosotros no hemos amado a nuestro prójimo como a nosotros mismos.  Para hacerlo se nos requeriría movernos más allá de actos caritativos, a solidarizarnos con sus luchas-de decir “que todo estará bien" a trabajar para lograrlo.
“Los justos se preocupan de los derechos del pobre... “(Proverbios 29:7); y preocuparse no es solamente un asunto de bondad, sino de amor; y el amor puesto en acción es la paz.

Oración
Ayúdanos a “aprender a hacer el bien, buscando la justicia, y ayudando a los oprimidos.  A defender las causas de los huérfanos y luchando por las causas de las viuda”. (Isaías 1:17.-NTV)  Las personas necesitan la paz que sólo Tú puedes suministrar, pero que todos podemos recibir.  Amén.

Anc. Shaya Gregory Poku, miembro del Equipo de Discernimiento de Gestión de Paz, IP(EUA) Washington, Distrito de Columbia

sábado, 26 de noviembre de 2011

Devocion del 27 de noviembre de 2011

Léase el Salmo 24

Usted está leyendo esto, porque  está enterado que comienza la Época de Adviento.  Usted obtuvo este folleto porque probablemente esté  pensando utilizarlo como una ayuda en la experiencia de esta temporada de preparación y esperanza.  Y eso es una cosa buena.

A menudo cosas como esta pasan inadvertidas a diario.  Muchas veces las ignoramos y fallamos en reconocerlas.  Nos sucede como el paisaje hermoso en el camino, que no nos detenemos a observar.  En vez de eso, nosotros permanecemos concentrados en las demandas de nuestro diario vivir, interesados solamente en las obligaciones de nuestras rutinas diarias.  Nos adentramos en una temporada como el Adviento sin permitirle a esta entrar a nuestro vivir.  Usted no hizo eso, y eso es una cosa buena.

Todavía, podemos perder fácilmente eso que deberíamos notar, ignora al que está necesitado de  nuestra atención, desatender todas esas cosas que merecen nuestra consideración suprema, evitar eso que deberíamos estar haciendo.  Entonces utilizaremos  las meditaciones de este folleto para experimentar la Época de Adviento de este año, tomando tiempo para levantar nuestras cabezas más allá de sus páginas y permitir que el Príncipe de la Paz entre a nuestras vidas.  Identifiquemos esos lugares alrededor nuestros  que están necesitado paz: nuestros vecindarios sumergidos en la violencia, los jóvenes víctima de la intimidación (bullying), las familias que se sumergen en la pobreza, los desempleados que pierden la esperanza, los ciudadanos que realizan demostraciones en pos de la justicia, las comunidades devastadas por la destrucción causada por la guerra.

Recibamos este Adviento no solo con el comprensión sensata de estas cosas, sino también con la compasión sincera a la que Cristo, el Príncipe de la Paz, le ha movido para actuar como un pacificador.  Y eso será algo bueno.

Oración:

Oh Príncipe de Paz, ayúdanos para levantar nuestras cabezas para identificar los lugares necesitados de Tú paz, y llegar a ser los pacificadores que Tú nos llamaste a ser. En Tú nombre oramos, Amén.

Rev. Carl E. Horton, Planificador estratégico y facilitador de programa, Programa de Paz Presbiteriano, IP(EUA) Louisville, Kentucky.

domingo, 30 de enero de 2011

Agradecimiento


Queremos agradecer primeramente a DIOS quien por su gracia nos a permitido que le conozcamos y le sirvamos ayudando a otros.  Segundo queremos agradecer a Richard nuestro pastor por seguir todas nuestras loqueras y atrevimientos, dentro de nuestros corazones sabemos que el no espera menos de nosotros y que el deseaba conseguir unos cuantos loquitos que le siguieran el ritmo para hechar adelante la obra que DIOS a puesto en sus manos. Tercero a todos los ayudantes que siempre dicen si a nuestros inventos, sobretodo a Carlos y Awilda, y a Carmen y Albino Pineda.  Tambien agradecemos a todos los hermanos que durante estos ultimos meses han colaborado con nuestro Programa de Senderos de Amor con el cual tratamos de ayudar a unos pocos hermanos puertorriqueños que estan en necesidad.  Toñita gracias por brindarnos el nombre del programa.  Solo nos resta decirles que lo que hacemos no lo hacemos por nosotros, no lo hacemos para ganar honor entre los hombres, sino que lo hacemos para la Gloria y Honra de nuestro Padre Celestial .  Lo hacemos siguiendo las enseñanzas de JesusCristo quien vio a todo ser viviente y todo lo existente en el mundo como algo vivo y lleno de posibilidades.

Cary y Jose

sábado, 25 de diciembre de 2010

Diciembre 25 - Dia de Navidad

Léase Isaías 52:7-10; Salmo 98; Hebreos 1:1-12; Juan 1:1-14

¡Día de Navidad! ¡He aquí la maravilla de este día - un día de profecías cumplidas! ¡Estad alegres y contentos! ¡El Hijo ha nacido!

El salmista exclamó que el Señor vendría a juzgar al mundo con justicia y a los pueblos con equidad, misericordia y fidelidad. ¡Nos alegramos! ¡El Señor ha llegado!

Isaías anunciaba los principios del mensajero que anuncia la paz, las buenas noticias del reino de Dios, la salvación de Dios hasta los confines de la tierra. ¡Nos alegramos! ¡El mensajero ha llegado!

Juan dio testimonio de que la vida que sería la luz de todas las personas, brilla en la oscuridad, que vendría a vivir entre nosotros lleno de gracia y de verdad. ¡Nos alegramos! ¡La luz ha despuntado!

El escritor de hebreos proclama la llegada del hijo primogénito, a quien le encanta la justicia y aborrece la maldad, cuyo reinado es para siempre. ¡Nos alegramos! ¡El Hijo ha nacido!

En este día llegamos al santo pesebre. Al igual que los Pastores y los Magos traemos nuestros dones para el recién nacido Príncipe de Paz: el don de la fidelidad según nos involucramos en el establecimiento de la paz y la justicia; el don de la obediencia a medida que el adoramos y proclamamos el señorío y amor de Cristo; el don de la justificación moral a medida que trabajamos por la justicia, la paz y el orden mundial humanitario.

ORACIÓN

Vemos la maravilla de este día, 0h Padre, el regalo del Niño Dios – Cristo. Júzganos con misericordia, concédenos la paz interior, ilumina nuestras mentes con la verdad, y concede que podamos ser llamados como Tus hijos, los constructores de paz. Amén.

Rev. Robert F. Smylie, Director Retirado de la Oficina de las Naciones Unidas de la Iglesia Presbiteriana, Tinton Falls, Nueva Jersey

Diciembre 24

Léase Lucas 2:1-20

“¡Gloria a Dios en el cielo, y paz en la tierra para todos los que Dios ama!” (Lucas 2:14)

Cuando niño de esta frase de esta versión de Lucas de la historia de la Navidad era una de mis favoritas. Cada vez que escuchaba este antiguo texto leído en la víspera de Navidad, me sentía acogido y seguro en el mundo, lleno de buena voluntad hacia los demás y contento de estar vivo. Me sentía parte de un mundo donde Dios no tiene favoritos y la vida no es un concurso entre "nosotros" y "ellos." Me encantó la inclusión de la misma, el hecho de que nadie quedaba fuera. Hoy en día esto sigue siendo para mí la chispa de luz en el corazón de la historia de la Navidad y la buena noticia de las enseñanzas de Jesús. Sin embargo, como adulto también he experimentado la mala noticia de que cuando los seres humanos se sienten amenazados, tendemos a plasmar el mundo como campamentos de ellos y nosotros, y luego buscar chivos expiatorios, convencernos de que Dios está de nuestro lado, y demonizar al otro, lo que justifica toda clase de atrocidades. Testigo de las Cruzadas, la Inquisición, las cacerías de brujas, la esclavitud, el Holocausto, los campos de exterminio, y el 9/11, así como la retórica violenta que crea las chispas y el combustible de horrores como estos. Jesús mismo fue una víctima de estas chispas que encienden fácilmente dentro de nosotros cuando nos sentimos amenazados, como muchos se sienten hoy en día. En esos momentos quizás el acto de establecimiento de la paz es sobre todo, acerca de la elección de que hogueras alimentaremos en nosotros, nuestras comunidades y nuestro mundo.

ORACIÓN

Dios misericordioso, al celebrar el nacimiento del Príncipe de la Paz, ayúdanos a realizar Tú promesa de una vida abundante para todos, y que no dejemos a nadie fuera de esta mientras nos guías por tus caminos de paz y justicia. Amén.

Donnna Miller (reflexión), miembro del Programa Presbiteriano de Paz, 1987-1999; Rev. Philip Woods (oración), Secretario Ejecutivo del Programa de Misión del Concilio Mundial de Misión, Londres, Inglaterra

Diciembre 23

Léase Lucas 1:57-66

Los que oían hablar del asunto se preguntaban: “¿Qué será de este niño cuando crezca?” Porque todos sabían que Dios estaba con Él. (Lucas 1:66)

María y su prima Isabel tuvieron embarazos milagrosos. Como madres primerizas, ambas fueron felices, aunque como la mayoría de los padres, también deben haberse sentido preocupadas por lo que el futuro deparaba para sus hijos. Puesto que Dios le había revelado a cada una de ellas que tenía un propósito divino para con el niño que llevaban, en cierto modo, ese futuro incierto estaba fuera de sus manos. Tanto Jesús como Juan el Bautista fueron llamados por Dios desde el vientre y fielmente y con valentía respondieron a ese llamado.

No siempre es tan claro. Es posible que nos encontramos todavía en el proceso de “llegar a ser”, aun cuando la niñez allá pasado. A veces, el llamado de Dios parece desaparecer por completo. Y mientras tanto, “la vida continua”.

Cuando era niño, tuve el temor de que Dios quería que yo fuera misionero, cuando creciera. Por supuesto, yo solamente tenía una idea simplista de lo que era esa vocación. Parte de "llegar a ser" y responder al llamado de Dios, significa que puede tomar un lapso de tiempo, especialmente si parte del mismo la pasamos huyendo de ese llamado. Al igual que Juan y Jesús cuando eran niños, el llamado de Dios puede permanecer en estado latente hasta que es el momento adecuado y el niño está listo y capacitado para responder a ese llamado. Así que en este tiempo de Adviento, época de confianza, entusiasmo, e incluso algún temor mientras esperamos por el nacimiento de Jesús, esta gozoso pues los brazos del Señor están con nosotros; de hecho nos esperan.

ORACIÓN

Querido Dios, nosotros somos tus hijos a la espera de convertirnos en lo que Tú imaginas y deseas para nosotros. Gracias por esperarnos mientras, nosotros nos preparamos para escucharte y cumplir con Tú llamado con mayor eficacia. Amén.

Jenny Y. Kim, Abogado, Derechos de los Nativos Americanos, Oakland, California

Diciembre 22

Léase el Salmo 17



Señor, escucha mi causa justa, atiende a mi clamor, presta oído a mi oración, pues no sale de labios mentirosos. (Salmo 17:1)

Cuando David dijo esas palabras en el siglo 10 A.C., era un hombre llamando por Dios y decía al Todopoderoso que le estaba librando de sus enemigos.

Como antiguo miembro del Comité Asesor de Pacificadores entiendo cómo David se sintió. ¿Qué hacemos frente a los problemas del mundo? Oramos. Luego actuamos.

La paz vendrá a este mundo a través de quienes están dispuestos a acatar la violencia con amor y odiar el maltrato a nuestros hermanos y hermanas. No es nuestro lugar el juzgar a los que maltratan a los demás. Al final el suyo será un juicio que no es de este mundo.

No podemos, como David está diciendo, solucionar todos los hechos ilícitos que se están produciendo a nuestro alrededor, pero nosotros podemos consolar a los que han sido afectados, las víctimas de esas transgresiones. Podemos proteger "a los inocentes y los niños amándolos y poniéndonos entre ellos y los que le hacen daño.

Los hombres y mujeres que trabajan por la paz han dado de su tiempo y fuerzas para lograr la libertad, guiados por las Escrituras y el amor de Dios. Todos ellos son miembros de la iglesia, y nuestras comunidades, que con el apoyo de otros creyentes son capaces de hacer grandes obras en el nombre del Padre.

ORACIÓN

Hoy, quiero estar con los numerosos que en la casa del Padre están haciendo una diferencia en nuestras comunidades y más allá llegando a través del amor de Dios a las víctimas, y ser para ellos un lugar de refugio y esperanza. Que la luz del Padre este sobre nosotros, y nos llene de su palabra. Amén.

Ansel Woodenknife, Clase de 1996 del Comité Asesor de Pacificadores, Interior, South Dakota


Diciembre 21

Léase Lucas 1:26-38

La Iglesia de la Natividad en Belén, Palestina, marca el lugar de nacimiento de Jesús. Los peregrinos se juntan a través de la iglesia bizantina para esperar su turno de entrada a la cueva donde nació Jesús.

En Navidad recreamos la escena de la Natividad y creamos reuniones para conmemorar esta ocasión. Por lo general estas se centran en el niño Jesús envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

Cuando entré en la cueva de la iglesia, descubrí dos lugares sagrados. Velas y oro decoraban un pesebre de piedra donde se acuna al niño rey. El sitio más conocido, sin embargo, no fue el que reconstruye la escena de la Navidad, sino el lugar donde María dio a luz a Jesús, el lugar donde Dios se hizo humano.

La historia de la visita profética del ángel Gabriel a María nos lleva de vuelta a la realidad de la Navidad. El relato nos dice que María estaba "perpleja", "extrañada" y "con miedo" (vv. 28-29). Este embarazo sería muy difícil de explicar para ella y aún más difícil para los demás celebrarlo. María daría a luz en el frío suelo de la cueva, lejos de su hogar y su familia.

A pesar de los obstáculos y las improbabilidades, María toma las palabras del ángel en su corazón: "nada hay imposible para Dios" (v. 37). El nacimiento del bebé de María anuncia que Dios está ahora con nosotros. Maria no disfraza sus preguntas o miedos, sin embargo ella manifiesta una respuesta fiel a la encarnación de Dios: "Aquí estoy, la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra" (v. 38).

ORACIÓN

Oh Dios, Tú conoces y cuidas de mis instantes más humanos. Aquí estoy. Yo soy Tu siervo. Incluso en mis dudas, mis preocupaciones, mis preguntas, guíame según tu palabra, porque nada hay imposible para Ti. Amén.

Catherine Foster, Candidata a ordenación, Seminario Teológico Columbia, Decatur, Georgia